Ser incapaces de identificar un rostro

25/04/2016
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¿Y si un día nos levantásemos por la mañana y nos diésemos cuenta de que somos incapaces de reconocer a las personas que tenemos a nuestro lado? ¿Y si todas las caras que vemos a nuestro alrededor nos pareciesen iguales? Sería terrible, ¿no es cierto? Pues esto le ocurre aproximadamente a un 2% de la población mundial, que padece una extraña enfermedad conocida como “prosopagnosia”.

Pero, ¿qué es la prosopagnosia?

La prosopagnosia impide la correcta distinción de los rostros de las personas y puede generar un serio problema en la vida diaria de las mismas. El origen etimológico de la palabra proviene del griego “prosopon” (algo así como lo que se coloca delante de la cara y que posteriormente ha derivado en la palabra “persona”) y “agnosia” (o ausencia de conocimiento).

Asimilando esto a las etapas del reconocimiento facial automático de personas, podríamos afirmar que alguien con prosopagnosia es capaz de detectar caras, pero no de identificarlas. Es decir, no es capaz de comparar contra la base de datos de personas conocidas. El afectado tratará de utilizar otros rasgos diferenciales de la persona, tal vez un lunar, un determinado corte de pelo o carencia del mismo, un tic, etc.

Sí, puede evitarse

En este sentido, surge la duda de por qué muchos Gobiernos o fuerzas de seguridad todavía padecen prosopagnosia. De hecho, si ésta fuera una enfermedad atribuible a los organismos públicos que velan por nuestra seguridad, el porcentaje de enfermos sería muy superior al que encontramos en humanos.

Hoy en día, las tecnologías de reconocimiento facial están tan avanzadas que permiten encontrar a alguien entre la multitud con tasas de acierto francamente sorprendentes. Sabiendo esto, resulta difícilmente comprensible por qué todavía esta tecnología no es de uso común en aeropuertos, estaciones de tren, estadios deportivos, gestión de fronteras…

El mundo se mueve por unos derroteros en los que la seguridad juega un papel cada vez más relevante. Por tanto, todos deberíamos pedir a los gobernantes que sean capaces de curarnos de esta extraña enfermedad que nos podría limitar nuestra vida diaria de forma importante. La prosopagnosia debe ser erradicada.

Escrito por: Javier Rodríguez Saeta